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viernes, 8 de diciembre de 2017

Mito 2: Innovar es modernizar

Innovar es uno de esos conceptos que se manejan de forma asidua en la enseñanza. Dentro de las terminologías de uso frecuente se encuentra este vocablo, junto con el de liderazgo, educación emocional y en valores, trabajo colaborativo y proyectos, como forma de plasmar un cambio educativo que dote de credibilidad al proceso de aprendizaje del alumnado.

Innovar tiene consigo muchas connotaciones positivas, en cada sector se utiliza para marcar una dinámica positiva, de evolución, de tecnología. La labor de investigación es siempre previa a la de innovación, la obtención de resultados trascendiendo sin lugar a dudas una ideología, situando al investigador en su empeño por crear algo nuevo o dar solución objetiva y medible a un problema

Innovar en el terreno de la educación, tiene sin embargo unas connotaciones que le dotan de un sentido extraordinario, algo que sugiere una cierta demarcación que le de sentido y valor propio. Innovar no es lo mismo que modernizar, ni mucho menos guarda relación alguna con llenar un aula de aparatos informáticos.



Llegados a este punto, ¿qué se entiende por innovar en la educación? la clave es la de valorar el análisis sintético que permite sacar conclusiones objetivas acerca de las prácticas docentes, que por muy arcaicas que parezcan, nos permitan obtener buenos resultados tangibles, medibles y objetivables. No se puede ni debe caer en la trampa fácil de innovar por innovar, lo que funciona se ha de respetar. Esto es algo en apariencia sencillo, pero que conviene tener documentado en pruebas oficiales que puedan ser objetivamente difundidas, conocidas por el docente y valoradas en su justa medida. Hay prácticas que son muy positivas y que no necesitan ser ajustadas a través de la tecnología, como es el desarrollo de la escritura, la creación de esquemas conceptuales, el hábito de pasar horas ante un libro o escrito. Todos estos hábitos son igual de importantes que el desarrollo de nuevas herramientas informáticas que llenan de contenidos y colores los ojos de los estudiantes, sin necesidad de admitir que oculta un proceso de elaboración, muy semejante al de un escrito tradicional.

Innovar se puede confundir peligrosamente con el hecho de introducir trabajos colaborativos, que sustituyan clases de contenidos técnicos. La expresión de "aprender a aprender" es una constante en las retórica que oculta un vacío cognitivo, y es que sugiere un proceso activo que no necesariamente demuestra nada más que la forma antigua de hacer trabajos en equipo.


lunes, 30 de octubre de 2017

Mito 1: El aprendizaje académico es traumático

Todos somos conscientes de que en algún momento de nuestras vidas hemos pasado un mal momento debido a una excesiva exigencia académica. En la escuela tradicional se potenciaba el esfuerzo, la necesidad de obtener buenos resultados, el desarrollo del aprendizaje memorístico, algo que sin lugar a dudas no resultaba fácil, ni salía siempre tal y como se pensaba inicialmente.

Esta visión borrosa del pasado se percibe hoy en día de bastante crueldad, genera temor al fracaso, así como sensación de sacrificio que no puede como es lógico venir acompañado de un desarrollo equilibrado del niño o adolescente.

A partir de este temor surge un conflicto entre el abandono del papel de la escuela tradicional y el desarrollo de nuevas prácticas más amigables con el alumno, lo que se podrían llamar prácticas de aprendizaje alu-friendly, si se me permite la expresión. Estas prácticas, sin embargo, aunque potencian determinadas habilidades sociales, dan un bajo reconocimiento a la vocación  y muy especialmente al esfuerzo. Está claro que el esfuerzo, la dedicación, no siempre guardan una relación directamente proporcional con la obtención de buenos resultados, si bien, aportan algo que bien orientado genera una fuente de inmensa satisfacción al alumno: la determinación y el orgullo por el trabajo bien hecho.



domingo, 29 de octubre de 2017

NUEVA ETAPA, NUEVA ESCUELA

Con este mensaje pretendo dar inicio a una nueva etapa en mis aportaciones acerca de la educación. Es necesario reconducir el quehacer de la escuela y aclarar lo que son falsos mitos que sirven para aplicar metodologías que no están dando resultados.

Con el presente escrito pretendo añadir las claves que sirvan para entender el mundo de la docencia desde una perspectiva diferente, donde se consiga definitivamente dar por acabadas las aportaciones de la falsa nueva escuela, que incumple con la obtención de resultados y que resigna al docente a un papel muy alejado de su función original y auténtica.

Con esta nueva sección, recuperaré el sentido de la educación, adaptada a las necesidades de los nuevos tiempos, sin que ello tenga por qué acabar con los principios básicos que sirven a la misión de la escuela tradicional.

Los falsos mitos sobre los que se fundamenta la nueva escuela están además de caducos, basados en teorías pseudocientíficas que no vienen acompañadas de buenos resultados. Son teorías que tampoco están al servicio de la construcción de una identidad fortalecedora del niño o adolescente, que se siente sujeto pasivo de un proceso de ensayo de nuevas metodologías que no son eficaces en lo que respecta a la obtención de resultados académicos.

Se hace necesario ahondar en la transformación de la escuela, recuperar la formación académica y desvincular el proceso de aprendizaje de las teorías psicomodernas que inundan los contenidos hasta el punto de desvirtuar su sentido original.

viernes, 13 de octubre de 2017

Ana Fuster Abbad

Ana enternecía, su mirada azul, cristalina, aportaba fuerza. Atesoraba una imagen clara de sí misma, así como de cualquier tema que se dejara debatir.
Su capacidad para solucionar cualquier problema, por difícil que pareciera, transmitía mucha seguridad, algo que contrastaba con su apariencia delicada, de mujer de gran impecabilidad.
Ana no perdía la sonrisa que aún con una mandíbula tiritante le aportaba carácter propio, así como una mayor expresividad y simpatía.
Ana afrontó muchas cosas en su vida, algunas de gran dificultad,
siempre estuvo con los suyos a los que aconsejaba y ayudaba con rotundidad.
La familiaridad de Ana era parte de su carácter, fuerte externamente y delicado en su interior.
No cabe duda que siempre me sentí parte de la familia gracias a ella.
Era fácil compartir con Ana cualquier pensamiento, cualquier idea se manifestaba sin tapujos, en una comunicación que era familiar en esencia.
Querida tía Ana, una vez me dijiste:-Verónica, quién te iba a decir que  a estas alturas ibas a encontrar una tía a la que le gustara el "riki"- A lo que te respondí con una mirada sincera de complicidad entremezclada con la alegría que sentía al estar a tu lado.
Tu recuerdo, Ana, pervive imborrable en nuestro corazón.
D.E.P

domingo, 13 de agosto de 2017

Economía y turismofobia

Salvo honrosas excepciones, los libros de texto de secundaria tienen como objetivo justificar la aplicación de teorías explícitamente intervencionistas en el campo económico. Una  de las cuestiones que se repiten con mayor frecuencia es la de aproximar el concepto de escasez a las reiteradas necesidades económicas y materiales que afectan a las personas.

La escasez se define como universal y relativa, algo que ya desde los primeros temas de los textos de secundaria se le de un protagonismo excesivo. Llegando al punto de proclamar que, aunque la tecnología aumente, así como las posibilidades de usar mejor los recursos económicos, no hay rastro alguno de la necesidad de potenciar contextos creativos y de innovación que vayan parejos a las dinámicas de mercado. Más bien todo lo contrario, se defiende que el mercado es un mecanismo que permite alcanzar ajustes vías precio y cantidades, haciendo hincapié en un largo etcétera de imperfecciones que justifican la intervención estatal.

Esto por sí mismo ya supone una marca de adoctrinamiento, una huella en apariencia invisible de la realidad que perciben los alumnos y que muy seguramente les marque de por vida, y es que el mensaje no les puede llegar a ser más claro:

"La intervención estatal es algo que necesita la sociedad para compensar que, debido a la marginalidad y uso desigual de los factores  y medios de producción, así como a la exigua asignación de recursos, el mercado no genera más que desigualdades en magnitudes desproporcionadas, muy especialmente si lo compraramos con el mecanismos de intervención realizados por el Estado".

Es interesante, pues, ver, cómo desde una primera lección de Economía se puede desfigurar la realidad. Efectivamente la disponibilidad de recursos puede no ser infinita, si bien todavía lo es más que a partir de al libertad de mercado la fuente creativa de las personas puede llevar al descubrimiento de nuevas tecnologías, descubrimientos e innovaciones que pueden dar al traste con el tan ejemplarizante como restrictivo concepto de escasez de recursos. 

Las desigualdades de la renta, la provisión de servicios públicos, las externalidades negativas, son imperfecciones que justifican, según los textos, la intervención estatal, dejando a entender el omnipresente cuestionamiento a la dinámica del mercado que ya de por sí cuenta con mecanismos propios de ajuste para corregir las dificultades.

En el caso de la turismofobia es importante aclarar si ésta es o no efecto de la conciencia de escasez material. El hecho de que vengan turistas a la isla, que agoten los acuíferos, las reservas, el que contaminen, a cambio de una aportación material de su estancia que recae en manos de los capitalistas, es una aparente explicación de lo que sucede. 

Los turistas son parte de la economía balear, pudiéndose decir que son un agente económico más. Ésto, lejos de llevar a establecer una relación de dependencia, podría ser visto como una forma extraordinaria para potenciar la creatividad de la empresa privada. La abolición de las leyes que limitan el arrendamiento turístico podría conducir a una mejor aproximación de la capacidad de la isla para dar cabida a turistas, en su amplia mayoría, personas con capacidad adquisitiva que gozan de la isla de forma respetuosa.
El uso de los recursos por parte de estos no lleva a su agotamiento, las reservas pueden ser modificadas, las mejoras en la gestión del agua son posibles, no solo en época de apogeo turístico sino todo el año, sirva de ejemplo el desarrollo de plantaciones hidropónicas en el desierto del Sinaí. Los beneficios capitalistas que recaen sobre pocas manos podrían ser menos restringidas, algo que sin duda llevaría al potenciamiento de la economía, así como a una distribución del rendimiento de los recursos mucho más igualitario que el que se deduce de la política intervencionista del Estado.

Todo esto lleva a una teoría de aproximación a la realidad mucho más coherente, y es que los que defienden el intervencionismo, que se manifiesta en las restricciones del alquiler turístico, así como el número clausus de plazas hoteleras, necesitan un enemigo externo, el turista, con el que despistar a sus seguidores, votantes bienintencionados, ante la inoportuna restricción de mercado que favorece a las grandes empresas del sector, o sea se, a los capitalistas anti liberales.

sábado, 24 de junio de 2017

Con un solo click

Vivimos en un entorno de creciente descrédito respecto al funcionamiento del sistema educativo. Es una necesidad urgente la de encontrar otro modelo que sirva de referente para el modelo educativo en España que actualmente se mueve en las aguas turbulentas de la metodología constructivista.

Lo que se entiende por "nueva escuela" es la corriente que engloba prácticas y metodologías de dudosa evidencia y resultados, con el consiguiente oportunismo ideológico que nutre prácticas de conformación de las opiniones de los alumnos. Algo que sin duda se aleja del auténtico proceder de un enseñante comprometido con la verdad y la capacidad de realización de sus estudiantes.

Abrir la puerta  a las evaluaciones externas sería una gran oportunidad para asegurarse de que el docente tiene un camino propio, exento, libre de ajustes perniciosos para el bienestar de los estudiantes.

Una evaluación uniforme para el Estado sería una posibilidad inmejorable de, no sólo evaluar la práctica y teoría de los conocimientos adquiridos, sino de alcanzar el máximo potencial de un sistema que, con pequeños ajustes, podría marcar una tendencia de futuro y apertura de oportunidades de los alumnos, tal y como se deduce del compromiso social que todo docente tiene a bien aceptar.

De momento, los datos acerca de los resultados de las pruebas de selectividad están disponibles para los profesores de centros de propia pertenencia, en muchos, al menos. La información que se facilita es de gran utilidad, puesto que, en base a los resultados, se puede comparar el índice de credibilidad de las notas obtenidas durante la escolarización. El acceso a esta información es fundamental para que el docente tenga plena capacidad para decidir la nota final, ajustada a la clara realidad y no a micro políticas internas de maquillaje de resultados, algo que desgraciadamente sucede debido a la mal entendida, y todavía peor aplicada, autonomía educativa.

Una buena opción, sería la de facilitar que, a través del programa de gestión de notas, se pudieran consultar los resultados de cualquier otro centro, preservando la identidad del alumnado. No habría lugar a desviación de resultados, ni a interpretaciones de naturaleza pseudoeducativa.

Un centro que funciona aporta buenos resultados, aunque aplique en menor o mayor grado prácticas de la nueva escuela. El que no aporta nada se desvía de la senda adecuada, buscando fórmulas de adoctrinamiento que excusan la carencia y que alejan el propósito auténtico de la escuela.

Con un solo click se podría, no sólo valorar los resultados de los centros, sino compartir prácticas que permitan crear una red de conocimiento inter centros.

Conseguir este propósito abriría puertas, nos permititía pasar la frontera, de lo que hoy por hoy se manifiesta como un tema tabú: el de las evaluaciones externas como vía de mejora de los resultados.


sábado, 17 de junio de 2017

Desde aquí, el reconocimiento y enhorabuena por el enorme esfuerzo de mis alumnos de bachillerato de este año, que han sacado un ocho de media en la nota de Economía de selectividad.