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viernes, 13 de octubre de 2017

Ana Fuster Abbad

Ana enternecía, su mirada azul, cristalina, aportaba fuerza. Atesoraba una imagen clara de sí misma, así como de cualquier tema que se dejara debatir. Su capacidad para solucionar cualquier problema, por difícil que pareciera, transmitía mucha seguridad, algo que contrastaba con su apariencia delicada, de mujer de gran impecabilidad.
Ana no perdía la sonrisa que aún con una mandíbula tiritante le aportaba carácter propio, así como una mayor expresividad y simpatía.
Ana afrontó muchas cosas en su vida, algunas de gran dificultad, siempre estuvo con los suyos a los que aconsejaba y ayudaba con rotundidad.
La familiaridad de Ana era parte de su carácter, fuerte externamente y delicado en su interior.
No cabe duda que siempre me sentí parte de la familia gracias a ella. Era fácil compartir con Ana cualquier pensamiento, cualquier idea se manifestaba sin tapujos, en una comunicación que para mi era familiar en esencia.
Querida tía Ana, una vez me dijiste:-Verónica, quién te iba a decir que  a estas alturas ibas a encontrar una tía a la que le gustara el "riki"- A lo que te respondí con una mirada sincera de complicidad entremezclada con la alegría que sentía al estar a tu lado.
Tu recuerdo, Ana, pervive imborrable en nuestro corazón.
D.E.P

domingo, 13 de agosto de 2017

Economía y turismofobia

Salvo honrosas excepciones, los libros de texto de secundaria tienen como objetivo justificar la aplicación de teorías explícitamente intervencionistas en el campo económico. Una  de las cuestiones que se repiten con mayor frecuencia es la de aproximar el concepto de escasez a las reiteradas necesidades económicas y materiales que afectan a las personas.

La escasez se define como universal y relativa, algo que ya desde los primeros temas de los textos de secundaria se le de un protagonismo excesivo. Llegando al punto de proclamar que, aunque la tecnología aumente, así como las posibilidades de usar mejor los recursos económicos, no hay rastro alguno de la necesidad de potenciar contextos creativos y de innovación que vayan parejos a las dinámicas de mercado. Más bien todo lo contrario, se defiende que el mercado es un mecanismo que permite alcanzar ajustes vías precio y cantidades, haciendo hincapié en un largo etcétera de imperfecciones que justifican la intervención estatal.

Esto por sí mismo ya supone una marca de adoctrinamiento, una huella en apariencia invisible de la realidad que perciben los alumnos y que muy seguramente les marque de por vida, y es que el mensaje no les puede llegar a ser más claro:

"La intervención estatal es algo que necesita la sociedad para compensar que, debido a la marginalidad y uso desigual de los factores  y medios de producción, así como a la exigua asignación de recursos, el mercado no genera más que desigualdades en magnitudes desproporcionadas, muy especialmente si lo compraramos con el mecanismos de intervención realizados por el Estado".

Es interesante, pues, ver, cómo desde una primera lección de Economía se puede desfigurar la realidad. Efectivamente la disponibilidad de recursos puede no ser infinita, si bien todavía lo es más que a partir de al libertad de mercado la fuente creativa de las personas puede llevar al descubrimiento de nuevas tecnologías, descubrimientos e innovaciones que pueden dar al traste con el tan ejemplarizante como restrictivo concepto de escasez de recursos. 

Las desigualdades de la renta, la provisión de servicios públicos, las externalidades negativas, son imperfecciones que justifican, según los textos, la intervención estatal, dejando a entender el omnipresente cuestionamiento a la dinámica del mercado que ya de por sí cuenta con mecanismos propios de ajuste para corregir las dificultades.

En el caso de la turismofobia es importante aclarar si ésta es o no efecto de la conciencia de escasez material. El hecho de que vengan turistas a la isla, que agoten los acuíferos, las reservas, el que contaminen, a cambio de una aportación material de su estancia que recae en manos de los capitalistas, es una aparente explicación de lo que sucede. 

Los turistas son parte de la economía balear, pudiéndose decir que son un agente económico más. Ésto, lejos de llevar a establecer una relación de dependencia, podría ser visto como una forma extraordinaria para potenciar la creatividad de la empresa privada. La abolición de las leyes que limitan el arrendamiento turístico podría conducir a una mejor aproximación de la capacidad de la isla para dar cabida a turistas, en su amplia mayoría, personas con capacidad adquisitiva que gozan de la isla de forma respetuosa.
El uso de los recursos por parte de estos no lleva a su agotamiento, las reservas pueden ser modificadas, las mejoras en la gestión del agua son posibles, no solo en época de apogeo turístico sino todo el año, sirva de ejemplo el desarrollo de plantaciones hidropónicas en el desierto del Sinaí. Los beneficios capitalistas que recaen sobre pocas manos podrían ser menos restringidas, algo que sin duda llevaría al potenciamiento de la economía, así como a una distribución del rendimiento de los recursos mucho más igualitario que el que se deduce de la política intervencionista del Estado.

Todo esto lleva a una teoría de aproximación a la realidad mucho más coherente, y es que los que defienden el intervencionismo, que se manifiesta en las restricciones del alquiler turístico, así como el número clausus de plazas hoteleras, necesitan un enemigo externo, el turista, con el que despistar a sus seguidores, votantes bienintencionados, ante la inoportuna restricción de mercado que favorece a las grandes empresas del sector, o sea se, a los capitalistas anti liberales.

viernes, 7 de julio de 2017

El populismo llega a las aulas

La literatura acerca de la nueva pedagogía está configurando gran parte de los idearios de instituciones educativas que limitan la consecución de objetivos medibles. Según defienden muchos pedagogos, el taylorismo educativo pertenece al pasado, abriéndose ahora la posibilidad de implementar cambios a través de la autonomía educativa.

Es curioso que quienes van en contra de la LOMCE, no reparen en coger las riendas de la autonomía para implementar prácticas experimentales utilizando a los niños como cobayas de dicha experimentación. La innovación educativa es un complemento de la autonomía, de hecho, los críticos de la LOMCE, no garantizan la imparcialidad en este terreno, haciendo un uso desatado de la autonomía llegando a aplicar pseudoteorías educativas cargadas de altas dosis de ideología, con el agravante, de que los resultados ofrecidos serán medidos por quien es juez y parte del proceso de conformación ideológica del sujeto.

La mejora de los procesos, la auténtica innovación, ha de liberar al alumno de la ideología, que le genera un pensamiento adverso y muy alejado de la carga positiva que se deduce de una enseñanza que incida en el esfuerzo, los contenidos académicos y la responsabilidad.

Innovar es el reverso de la autonomía, detrás de lo que subyace una clara tendencia perniciosa para crear sujetos ajustados al ideal social que se pretende conformar a través de la ideología orwelliana que nos llevará pronto al mundo feliz de Huxley: un mundo donde los niños serán tan emocionales tan motivados y exentos de traumas que tendrán el futuro en sus manos, el mundo a sus pies, no habrá nunca mejor respuesta que la de verter quejas ante las amargas experiencias de exigencia propias de la vida adulta.

Si innovar es la tendencia, si la LOMCE ofrece un surtido del que servirse a conveniencia, que por lo menos los resultados se ajusten a la realidad y que las reválidas sean la garantía de los logros obtenidos.

sábado, 24 de junio de 2017

Con un solo click

Vivimos en un entorno de creciente descrédito respecto al funcionamiento del sistema educativo. Es una necesidad urgente la de encontrar otro modelo que sirva de referente para el modelo educativo en España que actualmente se mueve en las aguas turbulentas de la metodología constructivista.

Lo que se entiende por "nueva escuela" es la corriente que engloba prácticas y metodologías de dudosa evidencia y resultados, con el consiguiente oportunismo ideológico que nutre prácticas de conformación de las opiniones de los alumnos. Algo que sin duda se aleja del auténtico proceder de un enseñante comprometido con la verdad y la capacidad de realización de sus estudiantes.

Abrir la puerta  a las evaluaciones externas sería una gran oportunidad para asegurarse de que el docente tiene un camino propio, exento, libre de ajustes perniciosos para el bienestar de los estudiantes.

Una evaluación uniforme para el Estado sería una posibilidad inmejorable de, no sólo evaluar la práctica y teoría de los conocimientos adquiridos, sino de alcanzar el máximo potencial de un sistema que, con pequeños ajustes, podría marcar una tendencia de futuro y apertura de oportunidades de los alumnos, tal y como se deduce del compromiso social que todo docente tiene a bien aceptar.

De momento, los datos acerca de los resultados de las pruebas de selectividad están disponibles para los profesores de centros de propia pertenencia, en muchos, al menos. La información que se facilita es de gran utilidad, puesto que, en base a los resultados, se puede comparar el índice de credibilidad de las notas obtenidas durante la escolarización. El acceso a esta información es fundamental para que el docente tenga plena capacidad para decidir la nota final, ajustada a la clara realidad y no a micro políticas internas de maquillaje de resultados, algo que desgraciadamente sucede debido a la mal entendida, y todavía peor aplicada, autonomía educativa.

Una buena opción, sería la de facilitar que, a través del programa de gestión de notas, se pudieran consultar los resultados de cualquier otro centro, preservando la identidad del alumnado. No habría lugar a desviación de resultados, ni a interpretaciones de naturaleza pseudoeducativa.

Un centro que funciona aporta buenos resultados, aunque aplique en menor o mayor grado prácticas de la nueva escuela. El que no aporta nada se desvía de la senda adecuada, buscando fórmulas de adoctrinamiento que excusan la carencia y que alejan el propósito auténtico de la escuela.

Con un solo click se podría, no sólo valorar los resultados de los centros, sino compartir prácticas que permitan crear una red de conocimiento inter centros.

Conseguir este propósito abriría puertas, nos permititía pasar la frontera, de lo que hoy por hoy se manifiesta como un tema tabú: el de las evaluaciones externas como vía de mejora de los resultados.


sábado, 17 de junio de 2017

Desde aquí, el reconocimiento y enhorabuena por el enorme esfuerzo de mis alumnos de bachillerato de este año, que han sacado un ocho de media en la nota de Economía de selectividad.

469

469 ha sido el número de enunciados de los exámenes de selectividad solicitados por parte de los alumnos que con esta prueba inician una nueva etapa que les abre la puerta de acceso a cualquier Universidad de ámbito nacional.

Es un hecho ya numéricamente corroborado que estamos sumidos en una dinámica de exclusión del español. Con esta cifra se demuestra la  prácticamente nula capacidad que tienen los alumnos para ejercer el libre derecho de elección de lengua de expresión. Algo que tiene como reflejo esa cifra, 469, que es un marcador del deterioro del español que indudablemente está en minoría como lengua de expresión en la enseñanza.

Es importante discernir entre lo que debería ser una posición ideológica, sometida a debate fuera de las aulas, de lo que en realidad conviene a los estudiantes.

Marginando una lengua como el español no se consigue más que alcanzar un propósito que alimenta posiciones ideológicas con las que configurar a futuros votantes, sometiendo a un escaso o nulo margen de maniobra a todo aquel que quiera hacer uso de la libertad de expresión.

No olvidemos que el catalán es una lengua que no se enseña utilizando una metodología propia de otras lenguas, como el español, el inglés o el francés, por poner un ejemplo, optando por una clara insistencia en interpretaciones propias de la historia y valores culturales incluidos en la parte de ámbito sociolingüístico, algo que claramente configura la mente de los alumnos y sus ideas políticas de futuro.

El derecho constitucional a la libertad de expresión no sólo incluye aspectos relacionados con las ideas, los pensamientos, ideologías o creencias, sino que también debería abarcar la libre elección de la lengua oficial que para la comunicación se elija.

La normalización lingüística ha tenido una trayectoria que ha dado sus frutos, llegando a crear un ámbito de exclusión del castellano, 469, que hoy en día está claramente excluido, poco o nada considerado en el ámbito educativo.

La ideología que impregna al sector es la primera y última razón por la que se produce esta situación de marginación, de restricción a las libertades, de subyugación de la lengua a un territorio. Las ideologías, el adoctrinamiento, sea cual sea su manifestación, deberían estar fuertemente prohibidos en la educación, con los jóvenes y su futuro, no se juega.

jueves, 15 de junio de 2017

Entre enseñar y adoctrinar

«A un maestro le concierne la eternidad, no puede decir dónde se detiene su influencia. De un maestro se espera que enseñe la verdad, y tal vez se haga ilusiones de hacerlo si se queda en el alfabeto o la tabla de multiplicar, como una madre enseña la verdad al hacer que su hijo coma con una cuchara; pero la moral es una verdad muy distinta y la filosofía es aún más compleja […] Un maestro […] hace de sus alumnos sacerdotes o ateos, plutócratas o socialistas, jueces o anarquistas, casi a pesar de sí mismo» (p. 320). La educación, Henry Adams, 1907.


Asumir la responsabilidad de influir a los alumnos es parte del ejercicio de la docencia, algo que singulariza, particulariza la aportación propia del profesor, como docente y como persona. La práctica docente no se limita a la asimilación de contenidos, a la elaboración de teorías, sino que es un hecho que requiere de un encuentro decisivo en la conformación del alumno en tanto que individuo.

La responsabilidad ética del profesor es parte esencial de la auténtica autoridad de éste, lo que le aproxima y da ventaja en la forma de aportar a los alumnos algo que trasciende y que también subyace a la transmisión de conocimientos. 
La responsabilidad identitaria coge especial importancia cuando el profesor a través de su saber hacer, de su forma de ser y entender el mundo, disipa tendencias perniciosas en los alumnos, les inculca hábitos, buenas costumbres, el valor de la lealtad, el merecido tributo a la verdad, lo que conjugado con la confianza en la figura que encarna el profesor, suponen un refuerzo en la identidad del alumnado que marcará su evolución y conformación como persona responsable y honrada.

Los límites son parte de la autoridad en el sentido de que ningún profesor puede ejercer influencia que aleje al alumno del referente de su familia, de sus valores e ideales.

La verdad es una interpretación de la realidad propia de personas que reúnen valores universales, especialmente el de la lealtad, la honestidad, la conducta honrada, así como el aprecio por el semejante, muy especialmente de su dignidad. 

El hecho de asumir que toda identidad es parte de la verdad puede llevar a conductas extremas, en la medida en que la identidad que proyecta la forma de asimilar la verdad lleve camuflados consigo valores, adoctrinamiento, que no coinciden con el aprecio y el respeto al ser humano. 

Es cierto que en un centro educativo, la identidad, el ideario, la misión y visión, debería suponer la preservación de valores universales que se reflejan en el servicio a la verdad. 

El alumno que aprende estos valores, se identificará de forma progresiva con sus convicciones, con el respeto, la tolerancia y la capacidad de raciocinio que le acercará a sus semejantes, lo que hará de él un buscador de la verdad como vía de plenitud de su existencia y realización personal.